El cambio climático es un problema ambiental que afecta a las personas y los ecosistemas. Sin embargo, también es un problema moral porque involucra a la justicia, la economía y la sociedad misma (Clark & Gunaratnam y Gardiner en Sultana, 2022). Un problema clave que origina los debates sobre justicia ambiental y cambio climático es la distribución desigual del riesgo ambiental y la protección gubernamental. Las personas más pobres y menos privilegiadas soportan una cantidad desproporcionada del peso de estas repercusiones (Porter et al., 2020; Schlosberg & Collins, 2014). De hecho, diez países y regiones son responsables de más del 70% de todas las emisiones globales, y cincuenta empresas representan la mitad de todas las emisiones industriales (Tokar, 2020). Sin embargo, el desequilibrio en la responsabilidad también está a nivel social, donde más del 60% de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero (GEI) del mundo, y más del 80% si se incluyen las emisiones pasadas, son atribuibles al 20% más rico de la población (Tokar, 2020; Okereke, 2010). Dado que las regiones más afectadas por el cambio climático son aquellas que contribuyen menos a las emisiones, la equidad de estas repercusiones se cuestiona. En este sentido, la justicia climática se vuelve crucial para realizar ajustes sistemáticos, críticos y creativos a través de la transición energética, la cooperación y las políticas para lograr equidad global, igualdad y calidad de vida.
Este artículo discute la "justicia
climática" y los riesgos derivados de los impactos y actividades del
cambio climático, considerando la adaptación y la mitigación. La estructura
comienza definiendo el concepto de justicia climática. Luego aborda la asociación
de los diferentes riesgos del cambio climático con la vulnerabilidad de algunos
grupos sociales, explicando por qué las ciudades juegan un papel crucial en la
aplicación de los principios de justicia climática en todo el mundo. En tercer
lugar, discute alternativas de adaptación y mitigación y los desafíos que
implican. Finalmente, enfatiza la importancia de los marcos internacionales,
las políticas y la cooperación para lograr la equidad y la sostenibilidad. Las
conclusiones resumen los principales hallazgos y reflexiones.
Concepto de Justicia Climática
La Justicia Climática es un concepto que
involucra la vulnerabilidad climática, el daño ecológico y la injusticia social
en el contexto del cambio climático. Según Schlosberg & Collins (2014), el
término 'justicia climática' apareció por primera vez en 1989 en un libro de
justicia intergeneracional de Weiss como una intersección de justicia y los
efectos del cambio climático (Schlosberg & Collins, 2014). Dado que el
calentamiento global se originó principalmente en países que emiten más GEI, no
es justo que las regiones pobres y vulnerables sufran las consecuencias,
teniendo menos responsabilidad, recursos y capacidad de respuesta para abordar
este problema crítico (Kallhoff, 2021). La obligación debería recaer en
aquellas naciones con herramientas superiores para preservar el clima global
(Puaschunder, 2020).
Yang et al. (2021) identifican tres formas
de abordar la justicia climática: Justicia distributiva, Justicia
procedimental y Justicia como reconocimiento. En primer lugar, la justicia
distributiva es la distribución equitativa de ventajas y bienes ambientales
en toda una sociedad. Para ello, es crucial identificar a las personas
vulnerables y redistribuir los beneficios de la adaptación. Según Sherpard
& Corbin-Mark (2009), las personas indígenas, las comunidades de bajos
ingresos y las comunidades de color serán más afectadas por las desventajas
socioeconómicas. En segundo lugar, la justicia procedimental implica
evaluar el proceso de toma de decisiones para mejorar la participación dentro
de los marcos institucionales. En tercer lugar, la justicia como
reconocimiento se centra en el reconocimiento de las demandas y deseos
pluralistas de otros grupos, haciendo hincapié en el sesgo y la discriminación
que pueden surgir en estos lugares. También busca generar formas más
inclusivas, colaborativas y democráticas de gobierno (Hughes & Hoffmann,
2020).
La justicia climática también puede
considerarse un movimiento y un marco para cambiar la mentalidad
del desarrollo actual. Como movimiento, comprende la justicia social, la
responsabilidad democrática y la participación, y la sostenibilidad ecológica
(Schlosberg & Collins, 2014). Por otra parte, como marco destaca
cómo la injusticia social y el cambio climático interactúan como violencia
estructural (Porter et al., 2020). Por lo tanto, su solución demanda valores
morales sólidos y determinación. Con el fin de abordar las implicaciones
morales y de derechos humanos de las consecuencias del cambio climático en
grupos vulnerables, deben desarrollarse estudios, políticas y acciones
(Sherpard & Corbin-Mark, 2009). Sin embargo, aunque se reconoce la justicia
climática, no hay una forma bien definida de abordar este problema y una falta
de bases para transformar adecuadamente la estructura actual de las
desigualdades globales a tiempo (Okereke, 2010).
Riesgo de Impactos del Cambio Climático
Desastres y Vulnerabilidad
La intensidad de los peligros se amplifica con
el cambio climático, y los desastres se están volviendo más frecuentes,
impactando a los países en desarrollo (Figura 1). La última década muestra cómo
los desastres naturales perjudican millones de personas produciendo su
desplazamiento o migración (Pörtner et al., 2022). Por ejemplo, se estima que
las sequías desplazarán a 700 millones de personas para 2030 (Tokar, 2020). Los
principales riesgos en el futuro están relacionados con eventos de calor
extremo, inseguridad alimentaria y volatilidad de precios, enfermedades
respiratorias, enfermedades virales transmitidas por vectores y desastres
naturales, que definen las áreas clave en las que centrarse, como el agua, los
ecosistemas, la alimentación y la salud (Naciones Unidas, 2022; Sherpard &
Corbin-Mark, 2009). Según Puaschunder (2017), para 2100, algunos países serán
ganadores y otros perdedores del cambio climático. Los países del norte se
beneficiarán, como Canadá, Rusia, Islandia y Finlandia (Figura 2b), mientras
que la mayor parte del Sur Global se verá más afectada. Según Yang et al.
(2021), la vulnerabilidad comprende varias características: pobreza, minorías y
etnias, pero la edad es más vulnerable a eventos climáticos extremos. Además,
mil millones de habitantes de barrios marginales viven en países en desarrollo,
quienes podrían verse más afectados por el cambio climático (Naciones Unidas,
2022). Por lo tanto, la participación en la toma de decisiones debe considerar
e integrar a las personas vulnerables con la participación comunitaria a través
del procedimiento formal de una organización gubernamental (Yang et al., 2021).
Sin embargo, esto se refiere solo a personas vulnerables, pero ¿quién será
responsable de la pérdida de biodiversidad? El cambio climático no afectará a
todos de la misma manera, por lo que se requieren estrategias para colaborar
entre países.
Figura 1 | Tendencias de desastres. a, Número de eventos de desastres 1970-2020 y aumento proyectado 2021-2030. b, Pérdidas económicas directas causada por desastres (en miles de millones de dólares), 1989-2020. Fuente: Análisis de la Oficina de la Naciones Unidad para la Reduccion del Riesgo de Desastres (UNDRR) analysis basado en la Base de Datos Internacional de Desastres (EM-DAT; CRED 2021).
Figura 2 | Mapa global de emissiones y regiones beneficiadas. a, Emisiones de Dióxido de Carbono per cápita (2020). Nota. CO2 de combustibles fósiles e industria, uso de la tierra no incluido. Fuente: Our World in Data basado en Global Carbon project. b, Ganadores y perdedores del cambio climático en todo el mundo. Nota. El verde representa los paises más beneficiados y el rojo los más afectados. Fuente: Puaschunder, 2017.
Las Ciudades como Actores Clave
Inicialmente, la justicia climática se veía
solo en temas internacionales como la transición energética. Sin embargo, con
los eventos naturales previos, surgen preocupaciones locales dentro del
contexto urbano, como inundaciones y olas de calor, entre otros peligros (Yang
et al., 2021). A pesar de que las ciudades ocupan solo el 2% del territorio,
congregan más del 70% de las emisiones y consumen el 75% de la energía global
(Petersen & Ducros, 2022; UN Habitat, s.f.).
Además, la vulnerabilidad se concentra en
las ciudades. Por tanto, las políticas urbanas podrían impactar
significativamente en la justicia climática y la equidad, examinando el poder,
la justicia y los resultados (Petersen & Ducros, 2022). Por ejemplo,
algunas ciudades costeras con mayor exposición a los efectos del clima, como el
aumento del nivel del mar, han estado trabajando en políticas de adaptación.
Sin embargo, las ciudades con mayor exposición o riesgo al cambio climático no
necesariamente tienen políticas de adaptación. Depende de factores políticos,
que podrían variar según las regiones (Yang et al., 2021).
La justicia climática también debería
abordarse a nivel local. Por ejemplo, la contaminación ambiental creada en
áreas industriales puede afectar a los habitantes más pobres. Por ejemplo, en
el hemisferio occidental, los lados este de ciudades previamente industriales
estaban expuestos a la contaminación del aire, donde precisamente solían vivir
personas pobres (Heblich et al., 2021). Por lo tanto, para la adaptación y
mitigación del cambio climático mediante la justicia climática, es deseable
centrarse en la injusticia ambiental en las ciudades. Si nuestra generación
puede crear ciudades sostenibles con una distribución equitativa de riesgos,
espacio y calidad, estaremos más cerca de lograr la justicia climática a nivel
mundial. Por ello, tanto la escala global como la local deben estar en la
agenda.
Los desafíos climáticos no se tratan solo
de qué hacer; la dificultad está en cómo colaborar de manera efectiva y justa. La
incapacidad del sistema vigente contribuye al problema del cambio climático,
por el cual los sectores público y privado son responsables (Kallhoff, 2021).
Riesgo de Acciones del Cambio Climático:
Adaptación y Mitigación
En lo que respecta a la ciencia del clima,
las discusiones se han centrado en tres objetivos principales: mitigación,
que implica la reducción de las emisiones de GEI; adaptación, que
utiliza mecanismos sociales para hacer frente a los efectos del cambio
climático; y transformación, que implica el cambio de la producción
intensiva en carbono y suministros de energía hacia tecnologías verdes
(Kallhoff, 2021). Por lo tanto, la justicia climática podría abordarse con
mitigación y adaptación desde una perspectiva del cambio climático (Yang et
al., 2021).
Según Puaschunder (2020), la justicia
climática requiere la implementación de estrategias para distribuir de manera
más equitativa la carga del cambio climático dentro de la sociedad, entre los
países y a lo largo del tiempo. La justicia climática "dentro de las
sociedades" tiene como objetivo financiar la adaptación y mitigación a
través de la tributación, aplicando una combinación de impuestos de manera
progresiva al consumo y la herencia. Además, la justicia climática "entre
países" implica distribuir la responsabilidad del cambio climático de
manera justa a nivel global. A su vez, la justicia climática "a lo largo
del tiempo" significa financiar medidas de cambio climático a través de la
financiación para subsidiar a la industria para lograr una transición verde y
compartir los costos entre generaciones.
Mitigación
La mitigación es un objetivo de acción
acumulativo y conjunto que debe ser atendido por la cooperación para reducir
las emisiones de GEI; la controversia radica en cuál es la mejor forma de
lograr una mitigación efectiva de manera razonable y distribuir las cargas de
mitigación. También implica diversas actividades como la protección de bosques,
la creación de ciudades verdes y la infraestructura neutra en carbono
(Kallhoff, 2021).
Un argumento sólido es el principio contaminador
paga, que enfatiza que los países ricos tienen más responsabilidad en la
situación climática actual porque han producido la mayoría de las emisiones a
lo largo de los años. Por lo tanto, deberían pagar por ello. Por lo tanto, la
mitigación implica que los países ricos reduzcan sus emisiones para lograr cero
emisiones para 2050 a través de la transición hacia una economía baja en
carbono (Yang et al., 2021). Sin embargo, hasta 2100, esos países tienen
proyecciones positivas de PBI con respecto al calentamiento global. En
consecuencia, a medida que el clima les resulte favorable, es probable que
continúen generando GEI (Puaschunder, 2020). Además, la transición energética
genera cierta tensión porque cualquier política para reducir las emisiones de
carbono afectará el costo de la energía, impactando más a las personas pobres.
Por lo tanto, la justicia ambiental debería centrarse en las emisiones y la
economía para resolver el impacto desigual, lo que representa un gran desafío
(Schlosberg & Collins, 2014).
Adaptación
Desde un enfoque de justicia ambiental, la
adaptación significa construir capacidad adaptativa para reducir la pobreza y
la vulnerabilidad globalmente para enfrentar los impactos del cambio climático
(Schlosberg & Collins, 2014; Kallhoff, 2021). Por lo tanto, los países con
un alto riesgo de sufrir eventos extremos podrían adoptar proyectos, programas
y políticas para aumentar la resiliencia y reducir la exposición a los
peligros. Por lo tanto, podría considerarse un objetivo reactivo. Sin embargo, la
adaptación podría requerir una inversión costosa; por ende, no siempre es
posible ni se implementa completamente. Las ciudades de mayor ingreso económico
son más propensas a utilizar estrategias de adaptación, lo que indica que los
países en desarrollo tendrán más dificultades para enfrentar eventos extremos (Yang
et al., 2021). Según la mayoría de los académicos y organizaciones
internacionales, las regiones ricas deberían proporcionar fondos e intercambio
tecnológico, contribuyendo a la respuesta del Sur Global al cambio climático
(Kallhoff, 2021).
Según la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático, se requerirán entre 50 y 170 mil millones de
dólares por año para 2030 para ayudar a los países en desarrollo en la
adaptación (Okereke, 2010). El problema es que los países generalmente
distribuyen más fondos para respuestas de emergencia después de un desastre en
lugar de destinar recursos para la prevención (Figura 3). Por lo tanto, los
países desarrollados desempeñan un papel crucial en ayudar con la financiación
y la capacidad de los países en desarrollo además de reducir sus propias
emisiones.
Figura 3 | Financiamiento relacionado con desastres: Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA) para prevención y preparación, financiamiento por reconsturcción, ayuda humanitaria y rehabilitación, y respuesta de emergencias (en millones de dólares), 2010-2019. Fuente: Análisis de UNDRR basado en estadisticas de la OECD.
Marco de Cooperación y Políticas
La distribución desigual del riesgo hace
relevante pensar en cómo abordar la justicia climática y transformarla en
acciones y acuerdos globales (Yang et al., 2021). Los marcos institucionales
son relevantes para lograr medidas a favor de la mitigación, adaptación y
transformación necesarias (Figura 5). Es vital contar con cooperación
voluntaria, pero se requiere un régimen internacional sólido para respaldar y
llevar a cabo esta cooperación alineada con los objetivos climáticos y aplicar
sanciones cuando las acciones riesgosas continúen. Sin instituciones, el medio
ambiente sigue estando en riesgo. Según Kallhoff (2021), la comunidad mundial
necesita un tribunal internacional de justicia climática para perseguir a los
actores imprudentes y prevenir comportamientos imprudentes. Por ejemplo,
propone una Agencia Ambiental Internacional sólida comparable a la OMS.
Figura 5 | Mapa Mental de la Justicia Climática (Elaboracion propia)
Una estrategia sólida, integrada y de toda
la sociedad para la reducción del riesgo de desastres (RRD) y la adaptación al
cambio climático en todas las escalas puede ser asegurada mediante una mayor
cooperación entre las agencias responsables de la RRD, la gestión ambiental, la
acción climática, la planificación, las finanzas y otros sectores (Oficina de
las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, 2022). Es
difícil diseñar y aplicar políticas que integren nociones y principios de justicia
con la capacidad de convertirse en acción a través de las relaciones de poder
entre los gobiernos. Las ciudades europeas han integrado algunas políticas para
aliviar la injusticia ambiental; sin embargo, estos esfuerzos deben ser
respondidos por otras regiones (Yang et al., 2021). Es esencial contar con
marcos nacionales que aborden estrategias de cambio climático, lo que podría
mejorar la práctica a nivel local. Por ejemplo, muchos gobiernos locales
utilizan una estrategia dominante del modelo de cinco hitos (Figura 4) para la
planificación de acciones climáticas (Drevno, 2022).
Figura 4 | Planes de acción climática con cinco hitos clave. Adaptado de ICLEA. Fuente: Drevno, 2022.
Una solución equitativa para el cambio climático requiere incorporar las desigualdades en cuestiones socioeconómicas entre países (Tokar, 2020). Los mecanismos sugeridos son establecer un precio del carbono como impuesto al contaminador y la inclusión de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) como política internacional (Sherpard & Corbin-Mark, 2009). Finalmente, considerando diferentes organizaciones, la Tabla 1 integra la relación cruzada entre enfoques y principios de justicia climática.
Table 1. Principios de Justicia Climática
| Enfoque | Principios | Pilares de Sostenibilidad |
|---|---|---|
| Mitigación | Reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera | Medio ambiente + Económico |
| Mitigación | Abandonar los combustibles fósiles y dejarlos en el suelo | Medio ambiente + Económico |
| Mitigación | Monitorear los mercados de carbono nacionales e internacionales y cambiar la mentalidad de las políticas basadas en el mercado | Medio ambiente + Económico |
| Mitigación + Adaptación | Los países que contribuyen más al calentamiento global deben liderar la resolución de problemas y apoyar al Sur con transferencias financieras | Social + Económico + Medio ambiente |
| Adaptación | Proteger y empoderar a individuos y comunidades vulnerables, considerando la soberanía alimentaria y de tierras | Social + Económico |
| Adaptación | Precaución ante la incertidumbre | Social + Económico |
| Adaptación | Necesidad de soluciones globales: individuos, comunidades y naciones | Social + Económico |
| Transición | Asegurar una transición justa hacia prácticas renovables y sostenibles para trabajadores y comunidades | Social + Económico |
| Transición | Requerir la participación comunitaria | Social |
| Transición | Proteger a las futuras generaciones | Social + Económico + Medio ambiente |
Conclusiones
- Lograr la justicia climática requiere reconocer los diferentes, desequilibrados e inequitativos efectos del cambio climático en muchos grupos de la sociedad y buscar remedios racionales y equitativos para las injusticias asociadas. Parte del reconocimiento también exige que los países que contribuyen más a las emisiones asuman responsabilidad y ayuden a aquellos que sufren las luchas contra los impactos.
- Para reducir las brechas, es esencial centrarse en los grupos vulnerables y las ciudades. Una prioridad es proteger los medios de vida de las familias en peligro de perderlos debido al calentamiento global ya existente y desarrollar estrategias en áreas urbanas, que son el principal generador de emisiones, consumo de energía y mayor exposición a los riesgos climáticos.
- Tanto la mitigación como la adaptación requieren diversas y coordinadas acciones para funcionar en paralelo. La mitigación implica controlar y reducir la causa del cambio climático a través de la transición hacia Cero Neto. La adaptación busca prepararse para controlar los efectos o impactos, lo que demanda financiamiento y capacidad para implementar medidas, proyectos y políticas a nivel mundial. Dado que algunas políticas de mitigación podrían afectar más a los grupos vulnerables debido a costos desiguales y beneficios económicos, la adaptación es crucial para prepararse y aumentar la resiliencia.
- Los objetivos climáticos necesitan la participación de comunidades y los sectores público y privado. Para ello, el marco internacional y las políticas nacionales son esenciales para mejorar la colaboración y enfrentar el cambio climático, respectivamente, considerando múltiples principios y estrategias, como la tributación, sanciones, transferencia de tecnología, protección y participación de personas vulnerables, y monitoreo del ciclo de carbono de conservación.
Como reflexión final, muchos países en desarrollo tienen impactos económicos graves debido a una crisis alimentaria, inflación y espacio fiscal limitado. Se enfrentan a la pobreza, el riesgo, las brechas educativas y de infraestructura que los hacen vulnerables al escenario del cambio climático. El COVID-19 fue un claro ejemplo de cómo una crisis global puede llegar afectar con mayor notoriedad a los de menos recursos económicos. ¿Cómo será el futuro cuando aumenten los desastres y crezcan las personas vulnerables? Dado que el calentamiento global es un problema ambiental generado por el ser humano, la solución requiere a su vez cambiar el comportamiento de las personas. Por ello, la justicia climática es una preocupación crítica y debe discutirse a nivel mundial. Es hora de que todos los acuerdos, indicadores, estrategias y prácticas sostenibles se orienten a transformar nuestro entorno en un escenario mejor, aumentando la colaboración.
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