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DESORDEN DETRÁS DE LA DEMANDA

Una de las directrices que tiene el Perú con el nuevo sistema de inversión pública INVIERTE se orienta al cierre de brechas. En cuanto a infraestructura podríamos hablar de la cobertura de servicios como electrificación, agua potable, alcantarillado, pavimentación, entre otros. Temas aparte son la educación y salud, donde el servicio es mucho más amplio y no solo pasa por ampliar o mejorar su infraestructura.

Sin embargo, los cierres de brechas de los servicios públicos deben ser estratégicos e ir no sólo detrás la demanda. Es decir, si nos enfocamos en aumentar la cobertura de agua y desagüe está bien; no obstante, debemos cuestionarnos cómo evitar que se generen nuevas brechas a futuro. Pues el problema surge desde la informalidad de los asentamientos humanos. El estado al no ser dueño del territorio, dado que muchas zonas eriazas adyacentes a las áreas consolidadas son propiedades privadas, no planifica de forma integral el desarrollo y crecimiento de comunidades, pueblos y ciudades. Entonces es la población quien en base a sus propias necesidades se va estableciendo en diversas zonas de la periferia de las urbes; y es curiosamente ahí, donde se genera la expansión de las brechas.



Considerando a groso modo que en el Perú pueden distinguirse tres zonas de viviendas o establecimientos, conocidos como urbano, suburbio y rural. Los suburbios, que en muchas ocasiones se representan como AAHH o zonas marginales, son una expresión de la necesidad del mundo rural de desplazarse al lado del urbano, que debido a un olvido del desarrollo rural o andino migran hacia ciudades de mayor movimiento para aproximarse al empleo, al agua, educación, entre otras motivaciones.

Entonces, ¿cuál es el orden de los servicios públicos en el Perú? Pues, en efecto, lo que suele pasar es lo siguiente. Surge una invasión territorial a las afueras de la ciudad, pasan los años y por presión social los pobladores logran obtener la formalización de su predio a través de algún título de propiedad. Ello da pie a que el Estado como primera medida amplié su red de distribución eléctrica poniendo ‘luz’ a esta zona, dado que la electrificación es lo menos costoso y rápido en comparación con otros servicios. Posteriormente se pone agua y alcantarillado, en ese orden, aunque en ocasiones solo agua y después de años el alcantarillado. Luego de ello viene la pavimentación de pistas y veredas, seguido de algunas líneas de fibra óptica o telefonía, teniendo que romper muchas veces las pistas construidas. Finalmente, cuando se tiene luz, agua, desagüe, teléfono, cable e internet nos damos cuenta que no hay drenaje pluvial. Menuda sorpresa, inclusive con cuencas ciegas o peor aún, los AAHH a veces se encuentran en zonas de alto riesgo de inundaciones, huaycos, entre otros.



Entonces, ¿qué hacemos? Pues trabajar en la planificación urbana y rural buscando que esté acompañada de una programación secuencial de los servicios públicos de forma estructura y ordenada, donde exista participación multisectorial. Se suele dividir responsabilidades de ejecución, pero no se reúnen esfuerzos coordinadamente. Una alternativa de mejora pasa por fomentar proyectos de vivienda masivos, diseñando focos de crecimiento donde ya se cuenten con todos los servicios, buscar subvencionar ciertas cuotas a familias de forma paulatina para que las clases media-baja puedan acceder a esos beneficios.

Construir casas en cada zona afectada es una medida netamente política, no de trascendencia al desarrollo futuro, pues no expresa visión. Es una medida de corto plazo, es ir detrás de la demanda, pero no busca romper las trabas de nuestro subdesarrollo. En la medida de la posible el Estado debe adquirir más territorio para desarrollo estos proyectos, regular mejor, difundir las zonas no mitigables e intangibles y señalizarlas para evitar su invasión. Es una tarea ardua, existen muchas medidas a implementar, pero debe partir de un análisis de nuestra realidad exigiendo una técnica planificación, posturas firmes y no dejarse llevar por las presiones, que muchas veces son las causas de nuestra informalidad.

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