La mayoría de las personas tienen un proyecto en mente a lo largo de su
vida que es particular, es el llamado proyecto de vivienda. Para gran parte de
la población el tener un terreno, una casa, o un departamento propio está
dentro de sus objetivos a mediano plazo.
Por otro lado, podemos observar que en nuestras ciudades, generalmente de
provincia, las casas y edificios tiene un patrón común. Y es que no están del
todo terminadas, la azotea, el espacio del último piso no está definido, si
acaso la vivienda quedará hasta ahí o a futuro quizá continúe alguna
construcción sumando un piso más.
El problema radica que esta indefinición a su vez va acompañada de una
informalidad. Regularmente las azoteas son almacenes de cosas viejas al lado
del tanque elevado, tendedero de ropa,
depósito de muebles y suele estar desprotegida. Como en la costa las lluvias
son estacionales, se suele salir del paso poniendo calaminas,
impermeabilizantes, o techos metálicos ‘provisionales’. Pero claro, en el Perú
lo provisional es eterno. Estos falsos techos vienen a ser un mecanismo de
protección a nuestras debilidades.
Este comportamiento social se expresa como una no renuncia a crecer, pues siempre
queremos tener un poco más. Pero a la vez no hemos definido como crecer y mucho
menos fijando metas en el tiempo. Parecería limitarnos cuando se nos habla de
tener el techo definitivo a dos aguas. No queremos renunciar a sacar un
provecho más, así la escalera sea insegura o la vivienda no este diseñada para
soportar un piso más.
A este fenómeno lo denomino la teoría de la azotea, que es una expresión
física de nuestras ciudades pero que radica en una cultura social, donde la
normatividad queda sin efecto y la regulación está aún más indefinida que el
sueño de vivienda.
Las iniciativas deben surgir por tener azoteas funcionales, que pueda evacuar aguas de lluvias de forma eficiente, reutilizarla dentro de lo posible y fomentar techos verdes. Sobretodo que estos espacios a lo alto ya sean de esparcimiento o de cerramiento definido.

Excelente analisis. Creo que hay un problema cultural, que va a tardar quiza10-20 años en ser mejorado:
ResponderEliminar- Tal y como mencionas, lamentablemente la gran mayoria de sudamericanos no planifican a mas de 1 año de distancia, y eso se ve reflejado fisicamente en la azotea de la gran mayoria de casas.
- Este grupo humano esta acostumbrado a esos estandares bajos de estilo de vida. Incluso estan contentos a vivir con esos peligros: no hay diseño, y lo peor de todo es que ni siquiera son conscientes de los peligros con los que viven.
La sociedad como tal va a tener que crecer para que esas azoteas vayan poco a poco cambiando de color. La economia de esa sociedad tambien debe verse beneficiada en demasia. De modo contrario, las cosas van a seguir igual.